Viernes, 26 de agosto de 2016

La primera vez que vio a Jamie, sentía que lo deseaba y ni tan siquiera lo sabía aún. No fue hasta la tercera vez que lo conoció, y cuando él la miraba se percató de que algo estaba pasando entre ellos dos.

Él no era su tipo; no era ni físicamente como ella esperaba a su media naranja y hablando era más bien un hombre grosero, ninguna de las cosas que deseaba en su pareja las tenía ese hombre.

Mas cuando Jamie la miraba, ella se quedaba hipnotizada. Hipnotizada por el tono de sus ojos y la intensidad de su mirada, aunque era de los que siempre estaba mirando a las chicas bailando y siempre me molestaba. Era además muy inteligente, observador y detallista, no se le escapaba nada e incluso era de los típicos caballeros que te ponen las silla primero o te abre la puerta del coche.

Fue simple que su flirteo fuera en aumento, puesto que pasaron a ser parte del círculo social de cada uno de ellos, y los amigos después, por lo tanto era cuestión de tiempo que acabaran acostándose. Ella estaba absolutamente a gusto con él y aunque estuvieran en silencio ella era feliz. Cuando Jamie le solicitó salir a cenar, jamás pensó que le pediría una cita, y esta vez no fue diferente; sencillamente daba la sensación de que pasarían el rato y es que aunque era evidente que a Jaime le gustaba, no daba grandes muestras de ello.

Tras esta comida y cuando se despidieron, Jamie la atrajo hacia él y la besó en la mejilla con afecto; era la primera vez que la besaba. Ella deseaba que la besase sus labios, pero no quería agobiarlo tan pronto y dejó pasar la oportunidad. Tan solo esperó a que besase su otra mejilla, pero en su lugar, Jamie cambió súbitamente sus manos hacia las caderas y la atrajo hacia él, sus labios recayeron firmemente sobre los de ella. Ya me imaginaba como una de esas chicas follando que salen en las películas para adultos y eso me excitaba aún más.

El simple contacto de labios hizo que sus rodillas súbitamente se quedaran flojas, al tiempo que notaba cómo su ropa interior se humedecía abundantemente, afortunadamente las braguitas eran negras y no se notaría mucho. Ella procuró disimular su excitación, pero era demasiado y le dijo directamente:

- Hoy estás muy guapo, mientras le tocaba el pelo.

- ¿Por qué razón?, preguntó él.

- Por todo -respondió ella- me gustas desde el primer día que te conocí y hoy no me voy a ir a casa hasta que no te haga el amor.

Finalmente le pudo más el placer y por una vez en su vida quería hacer exactamente lo que le pedía su cuerpo. Su cuerpo deseaba Jamie.

Nunca te he pedido que seas un caballero ... ronroneó contra su pecho. Es más, quiero que me trates mal.

Jamie la besó nuevamente, y puso sus manos sobre sus pechos aplastándolos y tocando sus duros pezones como si estuviese sintonizanco una radio antigüa.

Cuidado que hoy no respondo, murmuró jaime en su oído.

Ella sonrió mientras apretaba sus pechos fuertemente contra él. Le agarró la mano y la deslizó por su vagina: ¿notas lo mojada que estoy?. 'Ven conmigo a casa ... ", dijo.

Asintiendo con la cabeza en su pecho, le mordisqueó la oreja y el cuello con impaciencia, muy feliz de tener aquel primer encuentro con ella. Entonces se fueron andando al apartamente que estaba a dos manzanas y empezaron a besarse como dos jovencitas veinteañeros calientes que acaban de tener su primer amor..


Publicado por Africadomin @ 13:24
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